Se cansó de la vida y decidió tomar el ascensor. Fueron muchos los peldaños que llevaba a rastras su corazón,¡Tantas caídas!
La ilusión de alcanzar el primer piso...quitarnos el velo de la ignorancia al mirar que aún nos quedan 364 peldaños más para alcanzar el segundo.
Así, cansada, llorando en una esquina del peldaño 124 y, por puro azar encontró un ascensor cuyo letrero decía: directo a la última planta. No lo dudo, se montó y pulsó el botón. En ese momento, subió tan rápido que se asustó. Por el cristal del ascensor puedo ver, a cientos de kilómetros de velocidad, todo lo que debaja atrás, tantas y tantas cosas que no había podido observar por la oscuridad...y tantas cosas que no volvería a ver jamás. última planta, el ascensor se abre pero ya no hay nadie, un cuerpo inerte con el semblante triste era el contenido de aquella caja llamada vida, la vida que le quitó la vida, paradójico.


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