Empezar. Empezar algo quizá sea una de las cosas más difíciles de nuestra existencia. Un nuevo trabajo, un nuevo curso, una nueva vida en una ciudad desconocida, una entrada de un blog (¿por qué no?)…pero, sin lugar a dudas empezar a sentir es aún más difícil.
Existen muchas clases de sentimientos pero naturalmente me refiero a uno, el más contradictorio por excelencia, el que más quebraderos de cabeza nos trae, el tendencioso y enfermizo amor.
No sabes que estás enamorado hasta que ya es demasiado tarde para reaccionar. El amor es eso que escapa de las definiciones porque quien intente definirlo está en un error. Tiene tantos matices, colores y formas como personas existen en el mundo. Crees que nunca te va a pasar, que eres dueño de tus emociones, que sabes calibrar y marcar la raya divisoria pero, querido amig@ lamento decirte que estás en un error, un error fatal.
Comienzas a sospechar que estás enamorado cuando no encuentras una canción que no te recuerde a esa persona. Una estrofa, un verso, una palabra. Te sientes protagonista de cada historia. Baladas que son dardos directos al corazón. Dardos que tocan diana, ¡tocado y hundido! Tu corazón se encoge y se hace pequeño muy pequeño, oprimiéndote tu maltrecho cuerpo. Crees enmudecer porque no eres capaz de decir ni siquiera susurrar una palabra. Ahogas gritos sin voz bajo el agua de la ducha durante minutos pero nada. Te sientas en el sofá mirando la televisión sin percatar que está apagada ¿acaso importa? Miras el reloj que, incansablemente, sigue avanzando. Tic, tac, tic, tac. Pero sigues ahí, inmóvil. Eres un muñeco que sólo necesita de una llamada para cargarse de energía.
Te das cuenta de que no controlas lo que sientes cuando vas a la nevera y no hay nada que te sorprenda. Recorres tu casa en busca de algo cuando en realidad estás buscando a ese alguien. Llueve y miras por la ventana a sabiendas de que nunca aparecerá esa persona bajo un paraguas.
Sabes que estás enamorado cuando dejas de pensar en un “yo” para pensar en un “nosotros”. El plural de modestia, el plural de la esperanza. Corres por el parque pero no puedes escapar de ti. Te acuestas y das vueltas, demasiadas, hasta te preguntas si estás en una noria porque no es normal. Y justamente ese es el problema, creer que el amor es algo normal. El amor es sonreír, llorar, patalear y saltar de alegría todo en el mismo minuto. Es seguir la lógica de lo ilógico. Es beberte a besos y sentirme sediento. Es llegar a la cama con luz y contemplar como el atardecer y más tarde la noche, nos arropan sin darnos cuenta. El amor es nostalgia de ti, de tus caricias, de tu mirada.
El amor es preocuparse por quedarse dormido y despertar en el paraíso. El amor es aprender a vivir con la sensación de miedo de no verte más. El amor es agridulce pero es un sabor sin el cual no quisiera vivir nunca, aunque duela.
Espero que os haya gustado. Para terminar os dejo con una canción para sentir.
PD: Esta entrada no ha sido releída. No sé hasta que punto tendrá sentido o será incoherente pero mi única aplogía es que está hecha con el corazón. Los comentarios/críticas constructivas son bienvenid@s.

6 comentarios:
No me cansaré de decirte nunca que es increíble como eres capaz de envolver de magia y de verdad a eso que tan difícil es de verbalizar: los sentimientos. A veces, me invade la sensación de que eres ese órgano vital, disfrazado de ser humano. Que lo que escribes está tan cargado de fuerza y pasión que no es posible que sea destilado por la mente. Quizás ese sea tu secreto, que todo sale directamente de tu corazón. Y que amor, eres tú.
Me dejaste sin palabras ;) que sería de mi sin tus comentarios
eres unico cariño..
por dios me encanta.....
quien no ha sentido esto alguna vez???
me gusta muxisimo, sigue asi!!!
Me ha encantado markis....me envuelvo en tus palabras y no quiero salir de ellas.
Besitos!
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